Son muchos los estudios científicos que, desde la neurociencia, revelan que introducir la música en el aprendizaje es muy beneficioso para los niños. Por eso tiene siempre presencia en las aulas desde los primeros años, como forma de facilitar la adquisición de conocimientos de una forma sencilla, divertida y eficaz. Estas son solo algunas de esas ventajas.

Mejora el rendimiento escolar en general

La concentración, la capacidad de planificar, la adquisición de vocabulario… los niños rendirán mejor en todas las materias si trabajan la música. Es más, en caso de dislexia, los pequeños progresan enormemente. La razón es que la parte del cerebro que reacciona con el lenguaje, lo hace con la música. El sentido del ritmo y del tiempo cobran aquí especial protagonismo.

Potencia la memoria

La música nos permite crear recuerdos y evocar momentos pasados, algo muy necesario a lo largo de toda la vida. No en vano la terapia musical da excelentes resultados en personas con Alzheimer. También ayuda a mejorar nuestra memoria, una herramienta imprescindible para la vida académica.

Favorece el desarrollo cognitivo

Con la música se generan nuevas neuronas, se potencia la atención, se logran resolver problemas matemáticos con mayor facilidad, se es más creativo y se agiliza el pensamiento.

Facilita el aprendizaje de idiomas

No hay una forma más fácil de aprender el abecedario en inglés que con una canción. Aprender un idioma gracias a la música es una manera divertida y muy eficaz de fijar estructuras verbales y vocabulario.

Crea un entorno positivo y alegre en el aula

La música y las emociones están muy conectadas, por lo que usar canciones ayuda a crear un contexto emocional positivo. Así los niños se abren al aprendizaje con entusiasmo y optimismo.

Fortalece la autoestima

El hecho de adquirir nuevas habilidades y dominar el canto o un instrumento potencia su autoconfianza. Asimismo, ser escuchados por los demás les facilita un grado de aceptación que es básico para su autoestima.

Relaciona materias muy diversas

Además, si al uso de canciones y de música en el aula le sumamos el aprendizaje de un instrumento, los beneficios se multiplican, porque los niños pueden aprender muchas cosas nuevas de forma transversal. Así, desde un instrumento se pueden acercar a la historia y a la geografía, para saber su origen. También a las matemáticas, entendiendo el tamaño y las proporciones del instrumento. Además, la física, en relación con la acústica y la sonoridad, la plástica, plasmándolo en dibujos o presentaciones y muchas actividades más que pueda plantear el profesor.

A esto hay que sumar que aprenden a escuchar, que ven aliviado su estrés y que adquieren una afición que puede convertirse en su vocación profesional. Por todas estas razones la música está muy presente  desde las aulas de 2 años y a lo largo de todo el recorrido escolar.

Colegio CEU San Pablo  Montepríncipe , Madrid,  España.